Llevamos más de dos años en la banca española refinanciando al sector inmobiliario y constructor, como he comentado repetidas veces en Macrovistazo; ante la más mínima esperanza de viabilidad, y a veces ni eso, los bancos estamos dispuestos a reestructurar todo lo posible.
Comenzamos dando carencias de principal de uno o dos años, pasando a largo deuda a corto y dando largos plazos de amortización u operaciones bullet a tres años. Ahora ya damos 4 y 5 años y financiamos los gastos y los intereses, en el más puro estilo zombie, sólo por la esperanza de que un futuro mejor nos permita cobrar lo alegremente prestado.
Ahora se están contagiando de esta enfermedad el resto de sectores. Grandes constructoras, firmas de otros sectores con una mala estructura de balance (era común la confianza en que no había problemma en mantener e incluso conseguir la financiación necesaria cuando fuera) hasta ahora eran lo habitual.
Hoy, en mi trabajo, hemos tenido dos solicitudes que muestran el mencionado contagio: una firma de primera línea y enormes beneficios y reputación del sector de la edición y los media, y una de las acereras principales de España, con sede en Cataluña y actividades en el extranjero, están pidiendo ayuda para reestructurar su balance y aliviar el servicio de la deuda para este año y el que viene.
La actividad y los ingresos han caido tanto que hasta firmas que parecían intachables están revisando sus planes de negocio y pidiendo árnica al sistema financiero. Todo esto es imposible que no nos pase factura en el futuro.
martes, 15 de septiembre de 2009
lunes, 14 de septiembre de 2009
Zombies
En El Pais Negocios de ayer incluia una interesante columna firmada por Vicente Cuñat y Luis Garicano, este último uno de los economistas españoles actuales más brillantes y críticos del momento, ambos profesores de la London School of Economics, en el que relataban la situación actual de gran parte del sistema financiero español y el peligro que supone el sostenimiento de empresas destinadas inevitablemente a la quiebra y posterior liquidación simplemente por el miedo a contabilizar en el balance la situación de mora a la que de otra forma se verían destinadas.
En MacroVistazo se ha comentado desde hace mucho tiempo el afan de gran parte de las entidades por llegar a una solución, la que sea, distinta de la contabilización en mora.
Esta pasada semana se ha comentado bastante el famoso informe realizado por la firma inglesa Variant Perception (España es el agujero en el balance de Europa), en el que se realiza una descripción radical pero acertada de la verdadera situación de nuestro sistema.
El pasado viernes cayó, tras casi dos años de esfuerzos infructuosos, la inmobiliaria Nózar, paradigma del funcionamiento del binomio financiero-inmobiliario de estos años. No hay más que echar un vistazo a las posiciones de endeudamiento de la firma en el último año para darse cuenta de la cantidad de activos que la banca le ha adquirido para que el "pille" sea el menor posible. Algunos ejemplos (hay bancos que tienen un 10% de la deuda que mantenían hace un año) darían risa si no fuera por la gravedad del asunto.
Y los activos comprados, a precio de tasación coincidente la mayoría de las veces con la deuda mantenida, se mantiene en el balance sin dotar, sosteniéndola facilmente con los tipos actuales (hoy el euribor año ha vuelto a marcar mínimo, el 1,25%, y, recordemos, el BCE atiende todas las peticiones de financiación a un año al 1%), pero impidiendo que esta inversión, inmovilizada y sin generar nada más que gastos, se destine a otros usos más rentables para el prestamista y, sobre todo, para la sociedad española.
Alguna vez en MV hemos hablado del efecto "crowding out" que el sector inmobiliario ha tenido sobre el resto de sectores productivos españoles; esto, como se puede ver, aún continúa, y va a estar con nosotros un largo tiempo.
En MacroVistazo se ha comentado desde hace mucho tiempo el afan de gran parte de las entidades por llegar a una solución, la que sea, distinta de la contabilización en mora.
Esta pasada semana se ha comentado bastante el famoso informe realizado por la firma inglesa Variant Perception (España es el agujero en el balance de Europa), en el que se realiza una descripción radical pero acertada de la verdadera situación de nuestro sistema.
El pasado viernes cayó, tras casi dos años de esfuerzos infructuosos, la inmobiliaria Nózar, paradigma del funcionamiento del binomio financiero-inmobiliario de estos años. No hay más que echar un vistazo a las posiciones de endeudamiento de la firma en el último año para darse cuenta de la cantidad de activos que la banca le ha adquirido para que el "pille" sea el menor posible. Algunos ejemplos (hay bancos que tienen un 10% de la deuda que mantenían hace un año) darían risa si no fuera por la gravedad del asunto.
Y los activos comprados, a precio de tasación coincidente la mayoría de las veces con la deuda mantenida, se mantiene en el balance sin dotar, sosteniéndola facilmente con los tipos actuales (hoy el euribor año ha vuelto a marcar mínimo, el 1,25%, y, recordemos, el BCE atiende todas las peticiones de financiación a un año al 1%), pero impidiendo que esta inversión, inmovilizada y sin generar nada más que gastos, se destine a otros usos más rentables para el prestamista y, sobre todo, para la sociedad española.
Alguna vez en MV hemos hablado del efecto "crowding out" que el sector inmobiliario ha tenido sobre el resto de sectores productivos españoles; esto, como se puede ver, aún continúa, y va a estar con nosotros un largo tiempo.
Más endeudamiento público
Tal y como mencionábamos en nuestro anterior entrada (hace unos mesecitos ya...), el afan de los estados en mantener en marcha las respectivas economías se está reflejando en un importante aumento de los déficit públicos, actualmente casi en tasas de periodo post-bélico. En el caso español, pasamos en un año de cifras positivas a terminar el ejercicio 2009 por encima del 10% del PIB.
Esto, unido al intenso proceso de desapalancamiento de empresas y particulares, lleva a la sustitución a marchas forzadas de deuda privada por deuda pública. Un colega me comentaba el otro día cómo hay bancos que piden prestado al BCE al 1% para comprar deuda pública con intereses más elevados: el carry trade aparece por todas partes y en cualquier momento.
Sobre esto, hoy hemos leido en El Pais Negocios un artículo de Kenneth Rogoff, antiguo Economista Jefe del FMI, que nos parece muy acertado (como todos los de el autor, dicho sea de paso), en el que menciona el peligro que supone el actual proceso, al sobrecargar de deuda los balances públicos, y la amenaza de default que esto conlleva. Rogoff califica este proceso como la posible futura nueva crisis, y alerta de la posibilidad de impagos de deuda pública en el futuro en caso de que la actual tendencia no se revierta en el futuro más cercano.
Lo dicho, interesante y acertado, merece la pena leerlo y pensar un poco más en ello.
Esto, unido al intenso proceso de desapalancamiento de empresas y particulares, lleva a la sustitución a marchas forzadas de deuda privada por deuda pública. Un colega me comentaba el otro día cómo hay bancos que piden prestado al BCE al 1% para comprar deuda pública con intereses más elevados: el carry trade aparece por todas partes y en cualquier momento.
Sobre esto, hoy hemos leido en El Pais Negocios un artículo de Kenneth Rogoff, antiguo Economista Jefe del FMI, que nos parece muy acertado (como todos los de el autor, dicho sea de paso), en el que menciona el peligro que supone el actual proceso, al sobrecargar de deuda los balances públicos, y la amenaza de default que esto conlleva. Rogoff califica este proceso como la posible futura nueva crisis, y alerta de la posibilidad de impagos de deuda pública en el futuro en caso de que la actual tendencia no se revierta en el futuro más cercano.
Lo dicho, interesante y acertado, merece la pena leerlo y pensar un poco más en ello.
domingo, 21 de junio de 2009
Europa nos lo debe
¿Qué fue primero, la gallina o el huevo? O, llevándolo a nuestro terreno, ¿qué fue primero, el euro o la deuda?
No tenemos duda alguna en MV: el euro nos ha llevado a donde estamos, con un crecimieno desaforado de la deuda del sector privado español que ahora hay que purgar.
El BCE mantuvo los tipos al 2% en años en que nuestra inflación era superior al cuatro, es decir, teníamos tipos de interés reales negativos del 2% e inferiores. Si a esto de sumamos una oferta inagotable de dinero prestado a nuestro sistema financiero, principalmente por una Alemania exportadora, deprimida y ahorrativa, con un enorme excedente de liquidez que colocaba en nuestro país (y en Irlanda, y en Grecia) sin riesgo de cambio, tenemos un cocktail explosivo, como así fue.
Dame liquidez abundante y te encontraré un inversor. El inmobiliario se llevó la parte del león, así como las renovables, los centros comerciales y otras áreas oportunistas. Ahora estamos sobrecargados de deuda, y sin liquidez externa. La deuda de las familias se colocó en un 91% del PIB; inmobiliaria y construcción rondó el 50%.
Y ahora, en medio de la tormenta financiera más importante de la historia, el BCE se sitúa en una posición ortodoxa, más dura que en USA, UK y Japón, con sectores industriales en declive (en España y Alemania la bajada interanual de la producción industrial supera el 20%, y se dice que el uso de la capacidad mundial está ligeramente por encima del 60%), inflación negativa (-0,8% en España, que se ha unido a Irlanda, USA, China, Suecia...) y una bajada brutal del crédito (merece la pena echar un vistazo a estos cuadros del Banco de España, para ver como baja en picado la tendencia del crédito a las famiias (gráfico de la izquierda) y cómo estamos sustituyendo crédito privado por público, escalofriante).
En este contexto, hace falta que el BCE piense en nosotros también; no se puede dejar que el ajuste lo hagamos estrictamente via paro y subida de impuestos para financiar déficits disparados, como no se puede prohibir la insulina a un diabético después de invitarle a pasteles.
Nuestros déficits son sus superávits, estamos todos en el mismo barco. No pueden dejarnos de la mano: tienen que bajar tipos, inyectar liquidez, apoyar políticas conjuntas que fomenten la actividad, suministarnos financiación para ir deshaciendo nuestro problema financiero y reajustar nuestro sobredimensionado sistema.
La culpa no es toda nuestra, ellos nos han llevado a donde estamos, y ahora no nos pueden dejar así, parados y endeudados.
No tenemos duda alguna en MV: el euro nos ha llevado a donde estamos, con un crecimieno desaforado de la deuda del sector privado español que ahora hay que purgar.
El BCE mantuvo los tipos al 2% en años en que nuestra inflación era superior al cuatro, es decir, teníamos tipos de interés reales negativos del 2% e inferiores. Si a esto de sumamos una oferta inagotable de dinero prestado a nuestro sistema financiero, principalmente por una Alemania exportadora, deprimida y ahorrativa, con un enorme excedente de liquidez que colocaba en nuestro país (y en Irlanda, y en Grecia) sin riesgo de cambio, tenemos un cocktail explosivo, como así fue.
Dame liquidez abundante y te encontraré un inversor. El inmobiliario se llevó la parte del león, así como las renovables, los centros comerciales y otras áreas oportunistas. Ahora estamos sobrecargados de deuda, y sin liquidez externa. La deuda de las familias se colocó en un 91% del PIB; inmobiliaria y construcción rondó el 50%.
Y ahora, en medio de la tormenta financiera más importante de la historia, el BCE se sitúa en una posición ortodoxa, más dura que en USA, UK y Japón, con sectores industriales en declive (en España y Alemania la bajada interanual de la producción industrial supera el 20%, y se dice que el uso de la capacidad mundial está ligeramente por encima del 60%), inflación negativa (-0,8% en España, que se ha unido a Irlanda, USA, China, Suecia...) y una bajada brutal del crédito (merece la pena echar un vistazo a estos cuadros del Banco de España, para ver como baja en picado la tendencia del crédito a las famiias (gráfico de la izquierda) y cómo estamos sustituyendo crédito privado por público, escalofriante).
En este contexto, hace falta que el BCE piense en nosotros también; no se puede dejar que el ajuste lo hagamos estrictamente via paro y subida de impuestos para financiar déficits disparados, como no se puede prohibir la insulina a un diabético después de invitarle a pasteles.
Nuestros déficits son sus superávits, estamos todos en el mismo barco. No pueden dejarnos de la mano: tienen que bajar tipos, inyectar liquidez, apoyar políticas conjuntas que fomenten la actividad, suministarnos financiación para ir deshaciendo nuestro problema financiero y reajustar nuestro sobredimensionado sistema.
La culpa no es toda nuestra, ellos nos han llevado a donde estamos, y ahora no nos pueden dejar así, parados y endeudados.
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